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lunes, 18 de abril de 2016

Efemérides: 30 años del desastre de Chernóbyl

Durante este mes de Abril y Mayo próximo, se están poniendo en el aire Indicativos Especiales conmemorando la fatídica fecha de la catástrofe humanitaria y ecológica provocada por la central atómica de Chernóbyl.


Traigo a colación la efemérides para recordar cómo se vivió desde las filas de URE Salamanca aquella catástrofe. (entonces no estaba constituida URSA).

Pasadas las primeras semanas de la tragedia, con el Mundo entero intentando ser útil en aquellos momentos, muchas fueron las asociaciones y grupos que se movilizaron para mitigar las desgracias de los damnificados.

En Salamanca, una Asociación Vecinal del Barrio Vidal cooperando con otras asociaciones solicitó la ayuda de los ciudadanos para acoger durante unas semanas a niños y adolescentes vecinos de las localidades más próximas a Chernóbyl, a fin de alejarles del ambiente radioactivo que respiraban, y a ser posible conseguir dibujar una sonrisa en sus rostros. No faltaron voluntarios y la acogida tuvo un éxito rotundo.

URE Salamanca, conocedora de aquello decidió ponerse manos a la obra organizando una tarde de radio para aquellos chicos, con la esperanza de que hablaran por radio con radioaficionados de la zona de Chernóbyl. Conseguimos que nos dejaran utilizar el gimnasio del Colegio Beatriz Galindo (junto a la Plaza del barrio Vidal) para la instalación de la estación de radio. Nicolás EA1EF ofreció una antena directiva MiniBeam para 10, 15 y 20M, que junto a  otra antena de hilo, serían el sistema radiante de sendas emisoras de HF aportadas por otros colegas  para el evento. Se pidieron los permisos oportunos y se solicitó un indicativo ED especial para el evento.

El problema más difícil era la comunicación personal con los chavales, sin posibilidad de entendernos en ruso, inglés y aun menos en español. Afortunadamente un radioaficionado madrileño de nombre Delfín EA4BOD, no hacía mucho que había sido motivo de un artículo en la revista de URE por su vinculación con la radioafición rusa, (él era uno de aquellos "niños de la guerra" que fueron acogidos en Rusia). Una vez contactado, Delfín se ofreció a ayudarnos en lo que fuera necesario con una disponibilidad del 100% para ese evento. 

Recuerdo que los chavales de Chernóbyl llegaron en verano y en su agenda tenían comprometida una tarde con la Radioafición salamantina. Cuando se acercaba la fecha, un fin de semana del mes de Julio o tal vez Agosto porque el calor era asfixiante, se instalaron las antenas en la azotea del Colegio y se probaron con la radio. Todo funcionaba perfectamente, pero la propagación parecía no acompañar demasiado. Delfín, a quien ninguno de nosotros conocíamos en persona, llegó la noche anterior. Un tipo serio y muy educado, y con confianza muy "conversador" y campechano.  Michel EA1DOF podría contar muchas anécdotas pues fue su huésped y de Felisina EA1EEO aquel fin de semana.

A primera hora de la tarde del día que marcaba la agenda, nos reunimos todos en el Colegio, los chavales tenían cara asustadiza, desconocían lo que iban a hacer y nadie supo decírselo, pero allí estaba Delfín, probablemente el primer español al que comprendieron desde que se iniciara aquella aventura por España.

Por fin sonrieron, comentaron y se interesaron en la radio, la posibilidad de hablar con alguien de su tierra, aunque fuera un desconocido, era una oportunidad para sentirse cerca de casa. La propagación lamentablemente no ayudó mucho, pero se consiguieron varios QSOs con estaciones de Ucrania UK5-UB5. No consiguieron a ningún familiar ni conocido, pero conversaron con sus paisanos. Al terminar el evento, sus caras no reflejaban la tirantez inicial, respondían con sonrisas a las miradas sonrientes. Conocieron la radioafición de cerca y a los radioaficionados salmantinos con Delfín a la cabeza. Resultó bonito y entrañable aquel encuentro que hoy recuerdo y que terminara en una cena con los chavales en el Mesón de Luciano EA1JT, junto al Colegio.

Nada más volvimos a saber de aquellos chicos y chicas ucranianos de Chernóbyl. Seguramente con el tiempo las secuelas de la radioactividad aparecieron en los cuerpos de muchos de ellos. Hoy recordarán aquellos días con la angustia lógica del momento, pero también quiero creer que alguno de los que conocimos por unas horas, habrá recordado durante un segundo el contacto que tuvo con su tierra gracias a los radioaficionados.

2 comentarios:

  1. Casi me emociono al leer la narración de aquellos terribles días. Días en los que demostrasteis tanta generosidad.
    No cabe sino sentirse orgulloso de pertenecer a un grupo de personas capaces de dar y hacer tanto por parte de los demás.
    Y que bonita narración de los hechos. Felicidades también a quien lo ha escrito.

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  2. Preciosa narración aunque al mismo tiempo dramática por lo duro de los acontecimientos. Mi reconocimiento a esos radioaficionados que tuvieron la generosidad tanto de acoger como de organizar una actividad que alivió algo la tristeza de aquellos chicos. Buen ejemplo que no debemos perder de vista.

    Un saludo

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